I. El diagnóstico: de la fuerza de la unión a la fragmentación programada
Durante cuatro siglos, la Hispanidad y la Civilización Hispana constituyeron la mayor estructura de convivencia, progreso y vanguardia del planeta. Bajo un mismo espacio cultural, moral e institucional, nuestras naciones unidas generaron el mayor desarrollo científico, económico y legislativo de la historia de la humanidad. Éramos la referencia del mundo porque poseíamos la fuerza de la unión.
Sin embargo, este enorme poder geoestratégico despertó el recelo de las potencias rivales de la época. La fragmentación de nuestro mundo hispano fue una estrategia deliberada y programada por potencias ajenas —Inglaterra, Holanda, Francia— cuyo objetivo geopolítico central fue debilitar, dividir y neutralizar el poder global del espacio hispano e ibérico.
Esta estrategia de división comenzó en la propia Península Ibérica, fracturando la antigua provincia romana de Hispania mediante el fomento de la separación de Portugal respecto al resto de la Península, rompiendo así la unidad natural de nuestro núcleo geográfico. Posteriormente, tras las independencias del siglo XIX, esas mismas dinámicas externas profundizaron la división territorial y promovieron la Leyenda Negra y un relato de enfrentamiento interno.
Durante los últimos dos siglos, estos intereses ajenos y las narrativas divisivas han alimentado un falso mito de derrota, sometimiento y victimismo que ha condicionado psicológicamente a nuestros pueblos. Se nos ha querido enseñar a definirnos por heridas pasadas y a vivir en una constante autoincriminación. Nuestro proyecto político nace precisamente el 12 de octubre, fecha fundacional de nuestra Civilización Hispana, para desmantelar esta anomalía: para romper con la falacia del trauma, superar la fragmentación impuesta y volver a unir lo que junto funciona mejor.
II. Nuestras raíces: hermandad de iguales, fusión y patrimonio compartido
Nuestra propuesta nace ajena a los intereses de gabinetes o élites supranacionales. Nace del alma de nuestros pueblos, de las familias y de la iniciativa libre de cada persona. Familia Hispana — Nuestras Raíces no pertenece a un país ni a un continente en exclusiva: es la fusión viva familiar de las culturas nativas americanas, africanas, asiáticas y europeas que España y Portugal vertebraron en todo el planeta.
Fusión fecunda, nunca derrota
Existe una falsa narrativa interesada de derrota y resentimiento, pero la historia de la Hispanidad no es la historia de vencidos y vencedores, sino la historia de una fusión biológica, cultural y civilizatoria sin precedentes. Venimos del encuentro, del mestizaje y del trabajo conjunto de hombres y mujeres libres que edificaron las bases del mundo moderno.
Igualdad de prestigio, diversidad de raíces y el Árbol de la Hispanidad
Somos una familia diversa de historias y pueblos distintos —incluyendo las culturas nativas de América, Asia, África y la propia Península Ibérica europea—. Aunque cada uno aportamos nuestras distintas raíces identitarias particulares, todas encuentran en la Hispanidad su raíz troncal y pivotante: el eje primordial y vertebrador que hace de punto de encuentro, uniendo y reagrupando nuestras distintas identidades. La raíz hispana no anula ni asimila la diversidad, sino que garantiza su permanencia y cohesión, protegiendo la fe, la cultura, el idioma y una manera compartida de entender la vida. Esa es nuestra verdadera fortaleza: desde la admiración y protección a la diversidad de nuestros orígenes, logramos la unidad fructífera de la Hispanidad. Ninguna nación está por encima de otra ni ostenta tutela alguna sobre las demás; cada persona y cada pueblo es heredero por igual del mismo patrimonio y prestigio histórico.
“El Árbol de la Hispanidad se mantiene erguido y firme gracias a la fuerza y unión de todas sus raíces.”
La raíz hispana en el origen de los Estados Unidos
La historia de los actuales Estados Unidos de América hunde sus cimientos en las culturas nativas norteamericanas y en la temprana huella hispana iniciada con la llegada de Juan Ponce de León a la Florida en 1513, o la construcción en 1559 de Pensacola, primera ciudad de los actuales Estados Unidos fundada por Don Tristán de Luna y Arellano, quien zarpó desde Veracruz, Nueva España (actual México). La Hispanidad es un componente esencial y vivo del origen, desarrollo e identidad de los Estados Unidos.
Reivindicación de la Hispanidad
Reivindicamos con toda admiración y alegría el término Hispanidad en su verdadera dimensión etimológica, histórica y humana: el abrazo común de la antigua Hispania romana que integra de forma hermanada y de igual a igual a las tradiciones española y portuguesa en una sola comunidad de destino.
La moral católica como garantía del mestizaje único
La fe compartida constituyó la amalgama espiritual e institucional que garantizó la inviolable y sagrada dignidad de cada persona. Este cimiento ético convirtió la unión de la Familia Hispana en un mestizaje único en la historia del mundo, donde la protección del débil y el reconocimiento mutuo fueron la norma legal.
Un encuentro y descubrimiento mutuo (12 de octubre de 1492)
El encuentro iniciado el 12 de octubre de 1492 fue un verdadero descubrimiento mutuo y bidireccional: al mismo tiempo que Europa y el resto del mundo descubrían un nuevo continente lleno de vida y civilización, los pueblos nativos americanos abrieron sus horizontes para descubrir su propio continente e integrarse con el resto del planeta, completando juntos por primera vez la geografía universal.
1522 y la primera circunnavegación
Considerada la mayor aventura de la historia de la humanidad desde el punto de vista del conocimiento geográfico, la hazaña iniciada en 1519 por Fernando de Magallanes y culminada en 1522 por Juan Sebastián Elcano demostró empíricamente la forma esférica de la Tierra, iniciándose una nueva era en la navegación, la ciencia, el comercio, las relaciones humanas y la interconexión global.
La primera globalización
A través del Galeón de Manila (también conocido como Galeón de Acapulco o Nao de la China), la Hispanidad conectó Asia por primera vez con América y Europa. El galeón zarpaba de Filipinas y llegaba a Nueva España (México) para desde allí proseguir las mercancías a Sevilla y el resto de Europa, creando el primer sistema global de comercio internacional en la historia de la humanidad.
La alianza y liberación de los pueblos
Lejos de la narrativa de la conquista, episodios como la acción de Hernán Cortés en México o de Francisco Pizarro en el Perú representaron verdaderos procesos de liberación en los que se establecieron alianzas estratégicas con los pueblos nativos oprimidos que se unieron para liberarse de la tiranía de los imperios azteca e inca, construyendo juntos un nuevo orden de paz y derecho.
Algunos de los grandes hitos universales de la Hispanidad
Dos aportaciones de alcance universal forman parte de este legado compartido.
El Real de a Ocho (primera moneda global)
Durante tres siglos, el Real de a Ocho fue la divisa de referencia mundial utilizada en China, América y Europa, convirtiéndose en la base del comercio global y en el origen del actual dólar americano.
La Escuela de Salamanca
Cuna del pensamiento económico moderno, del Derecho Internacional y de los Derechos Humanos universales, reconociendo por ley los derechos de las poblaciones nativas.
III. Nuestras líneas de acción política y ámbito global
Nacemos desde la sociedad civil para constituirnos como un partido político global, presente con el mismo nombre en cada una de las naciones que integran la Hispanidad.
El partido Familia Hispana — Nuestras Raíces estará operativo en todos los países y territorios que integran la Comunidad Iberoamericana de Naciones y la Iberosfera.
Países y territorios
| País o territorio | Población o hablantes |
|---|---|
| Brasil | 212 millones |
| México | 130 millones |
| Estados Unidos | 62 millones de hispanohablantes |
| Colombia | 52 millones |
| España | 48 millones |
| Argentina | 46 millones |
| Angola | 36 millones |
| Perú | 34 millones |
| Mozambique | 33 millones |
| Venezuela | 29 millones |
| Chile | 20 millones |
| Ecuador | 18 millones |
| Guatemala | 18 millones |
| Bolivia | 12 millones |
| República Dominicana | 11 millones |
| Cuba | 11 millones |
| Portugal | 10,5 millones |
| Honduras | 10,5 millones |
| Paraguay | 7 millones |
| Nicaragua | 7 millones |
| El Salvador | 6,5 millones |
| Costa Rica | 5,2 millones |
| Panamá | 4,4 millones |
| Uruguay | 3,4 millones |
| Puerto Rico | 3,2 millones |
| Guinea-Bisáu | 2,1 millones |
| Guinea Ecuatorial | 1,7 millones |
| Timor Oriental | 1,3 millones |
| Macao (Región Administrativa Especial, China) | 700.000 |
| Cabo Verde | 600.000 |
| Santo Tomé y Príncipe | 230.000 |
| Andorra | 50.000 hispanohablantes y lusófonos; 85.000 habitantes totales |
| Gibraltar (territorio reclamado por España) | 34.000 |
Defensa de la persona y la libertad
Creemos en la libertad individual, la propiedad privada y la libre iniciativa frente al peso asfixiante de la burocracia estatal. Impulsamos mercados abiertos, una fiscalidad justa y la reducción del Estado para multiplicar la creación de riqueza y el desarrollo de nuestras sociedades.
Fortalecimiento de la familia y las comunidades naturales
La familia es el núcleo primario de solidaridad, transmisión moral y cohesión social. Defendemos la autonomía de las personas y de sus comunidades locales frente a las imposiciones ideológicas y los dogmas de partido.
Coordinación geopolítica y soberanía
Respetando la soberanía e independencia de cada una de las naciones, articulamos una alianza estratégica permanente para negociar como un solo bloque en materia de comercio, enseñanza, seguridad, energía, transporte, innovación, turismo y tecnología.
IV. Lo que no somos y a lo que renunciamos
No somos una iniciativa eurocéntrica ni tutelada
Este proyecto pertenece por igual a cada persona, comunidad y nación de nuestro espacio civilizatorio; ningún hermano prevalece sobre otro.
No somos víctimas del trauma ni de la culpabilidad
Rechazamos los relatos victimistas diseñados por potencias ajenas o ideologías de división; defendemos la verdad histórica, la admiración a nuestras raíces individuales y herencia común, y la reconciliación plena de nuestra gran Familia Hispana.
No somos una burocracia supranacional
Rechazamos las imposiciones centralizadas; promovemos la cooperación voluntaria, ágil y eficaz entre naciones soberanas.
V. Un llamamiento a la acción
El siglo XXI exige grandes bloques capaces de defender sus intereses, valores, defensa, economía y progreso. La fragmentación forzada, el victimismo, la resignación y el distanciamiento entre hermanos debe quedar atrás.
Convocamos a cada persona, a cada familia y a cada comunidad del ámbito de la Hispanidad en el mundo, a unirse a este proyecto para hacer el futuro juntos.
La fuerza de nuestra unión nace en nuestras raíces.
Familia Hispana — Nuestras Raíces
